Cuando defender nuestra identidad incomoda a los “aliados”

Últimamente, las redes sociales se han convertido en un tribunal donde se nos critica por cómo decidimos nombrarnos o por cuestionar a ciertos “referentes”. Se nos acusa de ser “excluyentes” o, incluso, de “acosar” a quienes, bajo una fachada de carisma, perpetúan prácticas que nos han dañado por décadas.

Es curioso: cuando un autista alza la voz para decir “esto me duele” o “esto no me representa”, la respuesta suele ser una invalidación disfrazada de preocupación. Nos dicen que somos agresivos, cuando solo estamos defendiendo nuestra vereda.

¿Por qué nuestra voz genera tanta resistencia? A menudo nos enfrentamos a la objeción de que “el autismo es un tema de opinión pública”. Pero hay una diferencia ética abismal entre opinar sobre una teoría y pautar la vida de una persona sin vivir su realidad. No estamos atacando personas; estamos desmantelando discursos que nos invisibilizan.

Defender nuestra autonomía no es un ataque a los demás, es el derecho básico de cualquier ser humano a no ser tratado como un objeto de estudio. En mi último video, profundizo en por qué esta lucha es urgente y por qué no vamos a pedir permiso para ser quienes somos.


Descubre más desde Academia de Neurodiversidad Selenita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Desplazamiento al inicio