Refugios para mentes intensas: espacios seguros para personas con doble excepcionalidad

¿Dónde descansan las mentes que nunca se apagan?

Cuando era niña, me encantaba abrir las puertas del clóset del pasillo, lo que me dejaba en una especie de cueva. Sacaba un montón de revistas y mini enciclopedias, especialmente las famosas revistas Icarito, y las revisaba una y otra vez. Apenas tenía 5 años y ya me fascinaba leer sobre el cuerpo humano, la naturaleza, el universo y la historia. Mis vacaciones, mis fines de semana y hasta los días que estaba enferma eran el momento perfecto para sumergirme en mis datos. Estudiar por mi cuenta era la actividad más interesante del mundo y no entendía por qué para otros era extraño que yo prefiriera quedarme en casa en vez de salir a jugar.

Mis revistas y libros eran mi refugio, mis mejores amigos eran los relatores que explicaban amablemente la información. Sin embargo, en mi adolescencia, una pregunta me hizo cuestionar si yo era “normal”. Unos amigos se rieron al saber que mis vacaciones de dos meses habían consistido en visitar una biblioteca cada semana y leer un montón de libros. Comprendí por qué me consideraban “rara”.

Con el tiempo, he seguido encontrando personas que me preguntan cómo es posible que siempre esté estudiando algo o aprendiendo un nuevo hobby. No soy la única, lo tengo claro: somos muchos quienes no logramos poner nuestra mente en pausa, porque intentar apagarla es apagarnos a nosotros mismos.

¿Te identificas con esto?

El refugio para mentes 2E no es un escape

Cada persona doblemente excepcional (2E) —aquella que tiene altas capacidades junto a otra neurodivergencia— ha necesitado o buscará en algún momento su refugio. No se trata de huir del mundo, sino de buscar un “tiempo fuera” de una sociedad que suele ser sensorialmente invasiva.

¿Por qué se buscan refugios escondidos? Por temor. Notar que somos diferentes y que por esa razón no somos aceptados duele. En nuestra “cueva” podemos ser quienes somos, tal como sentimos y como queremos, sin juicios ni reproches. El problema es que la vida adulta nos quita esos espacios. Y lo que es peor, desde que vamos a la escuela se nos exige dejar de ser diferentes. Esto lleva al enmascaramiento, al camuflaje y a minimizar quiénes somos.

Esto tiene consecuencias graves: adiós a la autoestima, adiós a la personalidad propia, adiós a nuestro verdadero yo. De ahí la importancia de poner sobre la mesa la realidad de la doble excepcionalidad. No se trata de dar ventajas, sino de reconocer un derecho. Herramientas como el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y la Neuroarquitectura nos invitan a crear entornos que no exijan un camuflaje constante. Gestionar espacios seguros para personas neurodivergentes no es un favor, es la mejor forma de lograr una convivencia social positiva.

Las amenazas invisibles: lo que expulsa a las mentes intensas

La creencia de que una persona 2E es una “superpersona” está muy lejos de la realidad. Aunque puedan demostrar mayor capacidad intelectual, la hiperexigencia agota y el burnout puede aparecer sin demora. Si en el colegio, a los alumnos con altas capacidades se les da más de lo mismo—más ejercicios, más preguntas, más tareas— eso no desafía. Solo logra una cosa: desmotivar.

Una mente sin refugio es como un animal nocturno a pleno sol: no es una falta de adaptación, es un exceso de exposición. Las amenazas que los expulsa son:

  • La arquitectura sensorialmente hostil: Ruidos, luces, desorden y encierro que sobrecargan el sistema nervioso.
  • El capacitismo camuflado como “motivación”: Frases como “tú puedes más” que, en lugar de alentar, crean presión y culpa.
  • El adultocentrismo: La visión de que solo lo que el adulto considera “aceptable” es válido, castigando la diferencia.

Cómo diseñar refugios reales y simbólicos para personas 2E

Tanto si tu mente va a mil por hora o si es la de tus hijos, alumnos o pacientes, puedes ayudar a construir un refugio. Recuerda: un refugio no es una recompensa, es una necesidad.

Diseña un espacio físico con regulación sensorial:

  • Busca un rincón con luz tenue, audífonos o elementos de texturas agradables.
  • No te preocupes si la persona se abstrae; volverá con energías recargadas.

Permite tiempos protegidos para sus intereses:

  • Dejen que exploren sus intereses profundos sin que sea una obligación.
  • Un día sin aprender algo nuevo se siente como un día perdido; no se lo impidas.

Otorga permisos emocionales:

  • La asincronía entre la capacidad intelectual y el control emocional es muy común. Ayúdales a tomarse un descanso o a salir a respirar. Acompáñales en su regulación emocional.

Fomenta la autenticidad:

  • Permíteles mostrarse tal como son, sin máscaras ni camuflaje.
  • Ser diferente no es algo de lo que avergonzarse, es natural.

Cultivar refugios es un acto de amor radical

Una mente intensa siempre necesitará espacios de regulación. La intensidad puede salirse de control si creemos que está mal ser así o que es un problema no ser “normal”. Sin embargo, la diferencia es la base de la vida.

Apoyar a una mente 2E y ayudar a construirle un refugio es el inicio de una vida de profunda conexión y comprensión. Brillar no es producir: es ser, crecer y sostenerse sin romperse. Y eso merece, ante todo, respeto.


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